Llegamos al tercer y último post de esta serie en la que nos hemos centrado en el papel jugado por la RLT (Representación Legal de los Trabajadores) en la gestión de formación bonificada.

Como dijimos en el primer post de esta serie, hoy me centraré en contar los puntos clave del procedimiento y señalar algunos errores típicos además de ofrecer algunos ejemplos de notificaciones de incidencias por el incumplimiento de este punto de la Legislación.

Desde el punto de vista de la empresa (como empresa bonifidada) no hay mayor problema. Sabremos a ciencia cierta la existencia o no de RLT y seguiremos el procedimiento correspondiente tanto en la Aplicación Informática como en los plazos de información y procedimiento descritos anteriormente.

Quizá el punto más crítico en esta situación sea el de la negociación del plan formativo. Desgraciadamente los planes de formación bonificada pueden presentarse como moneda de cambio en las grandes empresas por parte de la representación sindical para, a cambio de su aprobación, obtener otras reivindicaciones laborales. No quedará otra que contar con unas buenas habilidades negociadoras para conseguir los objetivos marcados al menor coste posible.

Si somos una Entidad Organizadora deberemos andar con mayor precaución. La Aplicación Informática de la FTFE nos da la opción de señalar si la empresa agrupada cuenta o no con RLT. El problema aparece cuando la empresa agrupada trabaja paralelamente con más de una Entidad Organizadora. En este caso deberemos asegurarnos que tanto nosotros como la otra Entidad Organizadora cumplimentan el apartado de la RLT de la misma forma, ya que si una no indica la existencia de RLT y la otra sí, la formación de la primera de ellas será objeto de requerimiento y anulación.

Además de lo señalado se deberá tener muy en cuenta las fases  a seguir en la comunicación a la RLT, los plazos para cada una de ellas, etc.

Cuando se ha producido un incumplimiento de este requisito de información a la RLT (normalmente por denuncia de ésta) nos llegará una carta certificada de la FTFE indicándonos esta situación y los pasos a seguir.

 
Llegados a este punto la situación se complica y el procedimiento, si no al 100%, sí que casi al 100% se resuelve devolviendo los importes bonificados que pueden llegar a alcanzar importantísimas cantidades.

Hasta aquí la serie de tres posts relacionados con este punto crucial de la formación bonificada. Espero que os haya resultado útil.

Un abrazo.

Categorías: Formación

Jose Luis Balaguer

Psicólogo, auditor de formación bonificable, master en Dirección y Gestión de RRHH y técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales. Me gusta escribir, las nuevas tecnologías, el deporte y la naturaleza. Actualmente trabajo como técnico de formación.

4 commentarios

José Luis · 3 octubre, 2011 a las 19:56

Información Interesante.
Me ha servido de ayuda.

Gracias

Jose Luis · 4 octubre, 2011 a las 08:59

Gracias a ti José Luis por el comentario. Éstos me animan a seguir tratando temas que puedan ser interesantes.

Un saludo.

Antonio Mateo · 4 octubre, 2011 a las 18:15

Hola Jose Luis,
Gracias por la información. Quería añadir un apartado que creo que no he leído en los 3 post sobre la RLT. Se trata de la duda de la comunicación a la RLT cuando ésta sólo existe en un centro de trabajo pero impartimos la formación a otro centro de trabajo de la misma empresa donde no hay RLT. En ese caso, según la Fundación Tripartita sí hay que haer la comunicación a la RLT.

Jose Luis · 5 octubre, 2011 a las 08:55

Gracias Antonio por tu aportación. Efectivamente, no he comentado en ninguno de los tres post sobre el tema la circunstancia que comentas.

Un saludo 🙂

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