“Necesito ayuda con un curso […] más que un curso son dos días para hacer milagros con un grupo de ocho personas que se llevan a matar y que fruto de esa mala relación no son capaces de trabajar en equipo y menos de llegar a los objetivos marcados por la empresa”

Lo de arriba es parte de un correo electrónico que se asomó hace unos días a mi bandeja de entrada. Me lo envió una compañera y en él me preguntaba si conocía algún material interesante para tratar esta problemática (vídeos, dinámicas, etc.).

Estuve pensando en posibles dinámicas de grupo y otro tipo de materiales que pudieran servirle en su reto. Sólo me venían a la cabeza las tradicionales dinámicas de grupo y, sabiendo que ella ya había estado pensando mil veces más que yo y que ésas también las tenía en mente, opté por reconocer mi falta de ideas en ese momento. Contaba con mi apoyo moral para su aventura.

No fue hasta ayer cuando me llamó la atención otro dato del mail… ¡Dos días de “formación” para solucionar el problema! Como bien me comentaba “más que un curso son dos días para hacer milagros

Este dato me llevó a reflexionar sobre la imagen que a día de hoy todavía tiene la formación entre algunos directivos de nuestras empresas. Muchas veces se acude a ella no sé muy bien si como venganza justificativa a nuestra insistencia sobre la importancia de la formación (¿ves? te dije que un cursito de estos no sirve para nada), o como un último acto de fe y arrepentimiento.

Sin conocer in situ la empresa ni al equipo de personas al que se refería mi compañera, me aventuro a decir que una parte del problema está en las actitudes destructivas y una carencia de inteligencia emocional entre los integrantes del grupo. Sólo con eso, aparte de los otros muchos motivos que pueden desencadenar este tipo de situaciones, queda claro que un par de días de “cursillo” no va a conseguir un cambio de actitud.

Me entristece saber que seguramente el problema no se solucione y que mi compañera tenga que “sufrir” y vivir esa situación para luego tener que escuchar algo así como: ¡Vaya pérdida de tiempo! ¡Me siento engañado! ¡Estas historias no sirven para nada!

Creo que todavía falta mucha madurez en el mundo empresarial para lograr situar a cada área en su sitio y con su debida importancia. La formación no es la panacea a todos los males ni consigue milagros en lo que dura un anuncio de televisión.
Un abrazo.

Categorías: Formación

Jose Luis Balaguer

Psicólogo, auditor de formación bonificable, master en Dirección y Gestión de RRHH y técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales. Me gusta escribir, las nuevas tecnologías, el deporte y la naturaleza. Actualmente trabajo como técnico de formación.

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