Teleformación, formación on-line, e-learning… términos que hacen referencia a una de las modalidades de formación que más ha evolucionado en los últimos tiempos.

Ayer mismo leía una entrevista a Roger Schank donde le preguntaban su opinión sobre el e-learning y contestaba “Es la misma basura, pero en un sitio diferente”. El compañero @javierdisan habla en su blog de la necesidad de reinvención que tiene esta modalidad formativa. Por su parte, @bonificate nos cuenta sus razones por las que no le gusta el e-leraning.

El e-learning genera opiniones de todo tipo fundamentadas en experiencias propias, en prejuicios o, simplemente, basadas en el famoso boca-oreja. Mi experiencia personal ha sido dispar; teniendo la desgracia de participar en cursos e-learning insufribles y en otros, a mi modo de ver, muy buenos como los del Plan Avanza.

Lo claro es que esta modalidad formativa ha llegado para quedarse y que debemos trabajar juntos para que vaya desarrollándose y perfeccionándose con el paso del tiempo.

Mi objetivo de hoy no es polemizar sobre e-learning, sino más bien intentar dar algunas pautas útiles para no tener problemas ante las inspecciones de la FTFE en el ámbito de la formación de demanda.

Según la normativa, los cursos en modalidad de teleformación tienen la obligación de desarrollar su proceso de aprendizaje por medio de las tecnologías de la información y comunicación telemáticas, posibilitando la interactividad de alumnos, tutores y recursos situados en distinto lugar.

Así pues, en el ámbito de la formación de demanda (formación bonificada), existirá teleformación cuando:

  • Exista una plataforma virtual o LMS en la que el alumno pueda conectarse a través de Internet a una página web interactiva.
  • Exista una guía didáctica sobre la metodología de estudio y desarrollo del curso.
  • Se desarrolle un seguimiento tutorial acorde a la duración del curso (ver post sobre seguimiento tutorial).
  • Se presenten pruebas de evaluación continua al alumno/a acordes a la duración y contenidos del mismo.

Aparte de todo ello, deberá tenerse en cuenta el resto de requisitos asociados a las acciones formativas para que éstas sean bonificables.

En este sentido, un aspecto interesante es el de las características deseables que debe cumplir la plataforma o campus virtual. Otro día hablaré de ello…

Un abrazo.

Categorías: Formación

Jose Luis Balaguer

Psicólogo, auditor de formación bonificable, master en Dirección y Gestión de RRHH y técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales. Me gusta escribir, las nuevas tecnologías, el deporte y la naturaleza. Actualmente trabajo como técnico de formación.

1 comentario

Requisitos de los formadores en formación bonificada - · 23 mayo, 2018 a las 10:05

[…] en alguno de mis posts anteriores en los que hablo del papel tutorial en la formación a distancia, e-learning y formación bonificada o la comunicación en la formación a distancia. Los requisitos que acabo de comentar, más […]

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