Como nosotros, las empresas atraviesan una serie de etapas a lo largo de su vida. Del cómo se desarrolle cada una de estas etapas dependerá la longevidad y salud de éstas.
 
Si en otra ocasión hablé de lo que me atreví a llamar transiciones laborales, esta vez me gustaría centrarme en los procesos de cambio dentro de las empresas.
 
Uno de los retos a los que se enfrenta una empresa inmersa en un proceso de cambio es la resistencia de sus colaboradores. Podemos identificar diferentes perfiles actitudinales:
  • Los temerosos/negativos. No quieren el cambio (¿Y si pierdo mi trabajo? ¿Y si no logro adaptarme?).
  • Los desinteresados/neutros. Se suelen preguntar aquello de ¿Para qué me sirve cambiar? No les importa cambiar, están predispuestos pero no participan ni aportan nada al proceso.
  • Los proactivos/positivos. Son aquellos que participan activamente en el proceso de cambio, aportan ideas, hacen los esfuerzos necesarios para adaptarse a la nueva situación. Se enfrentan positivamente al proceso de cambio.

 

Si nos encontramos como colaboradores dentro de un proceso de cambio en nuestra empresa deberemos intentar adoptar, en la medida de lo posible, actitudes como:
  • Estar abierto y receptivo a nuevas ideas.
  • Sentirse estimulado en vez de inquieto.
  • Tener claro qué se persigue con el cambio, su objetivo final.
  • Prever e intuir el cambio.
  • Cuestionar la forma actual de hacer las cosas.

 

El desarrollo organizacional, el cambio, es fundamental en la vida de las empresas. Los responsables de llevar a cabo estos procesos de cambio deberán utilizar estrategias adecuadas según los perfiles actitudinales que detecten a fin de conseguir un cambio lo más óptimo posible.

No estaría de más que entre estas estrategias se hiciese hincapié en conseguir un adecuado proceso de comunicación del proceso de cambio, explicar los beneficios reales del mismo, estar accesibles para la resolución de dudas y el apoyo en el proceso, etc.
 
Al igual que un niño/a aprende a montar en bici de dos ruedas con el apoyo de un adulto, los cambios organizacionales deberán estar tutelados y apoyados por las figuras clave del organigrama.
 
¿Has sufrido algún cambio organizacional dentro de tu empresa? ¿Te identificas con alguno de los patrones actitudinales que hemos comentado? ¿Cómo salió todo?
 
Un abrazo.
Categorías: Recursos Humanos

Jose Luis Balaguer

Psicólogo, auditor de formación bonificable, master en Dirección y Gestión de RRHH y técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales. Me gusta escribir, las nuevas tecnologías, el deporte y la naturaleza. Actualmente trabajo como técnico de formación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *