Hay ocasiones en las que pequeñas anécdotas te hacen reflexionar y ver algunos de los motivos por los que las cosas van mejor o peor.
 
Hoy voy a comentar un caso verídico que me ha contado un colega de profesión y que me ha llamado terriblemente la atención.
 
Antes que nada os pongo en antecedentes:
 
Ya comenté en su día la razón de ser y la importancia de los cuestionarios de calidad en el ámbito de la Formación de Demanda (Bonificable).
 
Por otro lado, la normativa en la Formación de Demanda señala que “la formación impartida a través de las acciones formativas de las empresas deberá guardar relación con la actividad empresarial y podrá ser general o específica” (RD. 395/2007 Art. 12.2). Si bien es cierto que habrá una serie de acciones formativas transversales que podrá realizar cualquier trabajador independientemente de sus funciones (alfabetización informática, prevención de riesgos laborales…).
 
A su vez, el trabajador es el objetivo único de este tipo de formación, por lo que deberá expresar su consentimiento inequívoco y explícito de participar en una determinada acción formativa y que sus datos personales sean utilizados siguiendo la Ley 15/1999 de Protección de Datos y el Real Decreto 1720/2007 que la desarrolla.
 
También sería bueno recordar que en este sector son muchos los que intervienen en todo el proceso como ya comenté en otro post (Comerciales, Entidades Organizadoras, Empresas Bonificadas…), cada uno de ellos con sus conocimientos de la normativa y su forma de hacer.
 
Pues bien, como ya he comentado, hace unos días un colega de profesión me pasó (con todas las medidas de protección de datos necesarias) un cuestionario de la evaluación de la calidad de un curso realizado, no por él, del cual os cuelgo un extracto:
 
Ante tal irónica valoración del curso realizado cabría hacerse algunas preguntas:
  • ¿El alumno hizo el curso de manera realmente voluntaria?
  • ¿Se aplica el sentido común cuando hablamos de formación transversal?
  • ¿Se explicó a la empresa toda la verdad sobre este tipo de formación de manera correcta?
  • ¿Vale todo?
  • ¿Se debería tomar cartas en el asunto ante estas presuntas prácticas poco éticas?

Una vez más muestro mi indignación y mi pesar ante este tipo de prácticas que se siguen sucediendo y que únicamente consiguen una horrible imagen de la formación en las empresas, del sector de la formación y que hacen que día a día sigamos tirándonos piedras en nuestro propio tejado y defraudando fondos públicos que podrían utilizarse en una formación realmente efectiva y de calidad.

 
¿Qué pensáis al respecto?
 
Un abrazo
Categorías: Formación

Jose Luis Balaguer

Psicólogo, auditor de formación bonificable, master en Dirección y Gestión de RRHH y técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales. Me gusta escribir, las nuevas tecnologías, el deporte y la naturaleza. Actualmente trabajo como técnico de formación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *