El actual sistema de formación bonificada presenta ciertas grietas que no pasan de largo para “los más listos”.

A mi entender hay dos aspectos clave para llegar a esta situación de que me atrevo a etiquetar de “formación prostituida”: el desconocimiento que aún muchas empresas tienen de este sistema y las características de nuestro tejido empresarial.

Si metemos en una coctelera “la inteligencia” de unos, el desconocimiento de otros y el tipo de empresas que nos rodea, el resultado se puede aproximar mucho a la “formación prostituida”.

El hacer regalos por inscribirse en un curso es legal, pero lo veo poco ético, rozando el cohecho y con un alto componente de tómbola o concurso de la tele.

Hay veces que se llega a tal esperpento y descaro que las imágenes valen más que mil palabras. Por ejemplo, el otro día por casualidad encontré la página web de Cursos Tablet, donde con letras de feria en su banner principal se anuncia a bombo y platillo, no la calidad de sus acciones formativas, sino la excelente tablet o smartphone que hay de regalo. ¿Esto es serio?

La abundancia de micropymes y pymes, donde no hay instaurada una gran cultura de la formación, también agudiza esta situación.

En su día, la Fundación Tripartita ya emitió un comunicado en el que indicaba la no conveniencia de ofrecer este tipo de regalos, reservándose el derecho de realizar las actuaciones de seguimiento que estimase oportunas.

Creo que el tratar de vender a toda costa sin importar la calidad del servicio, la imagen de uno mismo o el beneficio para el cliente con este tipo de prácticas es prostituir el sistema. Por mucha necesidad que haya en estos tiempos, si se ofrece un servicio de calidad y con las grandes ventajas que supone este tipo de formación, no hace falta llegar a estos extremos para salir a flote.

Parece ser que la esperada reforma del sistema cada vez está más cerca. Seguramente mejorará algunos aspectos y minimizará estas prácticas poco deseables. Creo que orientar todo en una línea similar a la de los Certificados de Profesionalidad, de los que hablaré en otro momento, sería una buena alternativa.

Un abrazo.
Categorías: Formación

Jose Luis Balaguer

Psicólogo, auditor de formación bonificable, master en Dirección y Gestión de RRHH y técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales. Me gusta escribir, las nuevas tecnologías, el deporte y la naturaleza. Actualmente trabajo como técnico de formación.

1 comentario

¿Por qué eliminar los 420€? - · 23 mayo, 2018 a las 10:09

[…] supuesto. Quienes seguís mi blog conocéis mi férrea defensa de una formación de calidad y mi denuncia constante por las malas prácticas. A mi parecer no se trata de eliminar recursos, sino de establecer bases para mejorar la calidad. […]

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