En mis primeros pasos en el mundo laboral, una parte importante de mis tareas se centraban en la selección de personal. Eran años de bonanza donde encontrar a un yesaire, a un fontanero o a un camarero era mucho más complejo de lo que supongo será hoy en día.
 
Una vez tenía bien definido el puesto de trabajo, comenzaba la fase de reclutamiento, criba, entrevistas curriculares, por competencias, etc. Todo dependía del tipo de perfil, necesidades del cliente y esas cosas.
 
Cuando revisaba los currículum prestaba atención, entre otras cosas, al desarrollo profesional que tenía el candidato.
 
Aquellos perfiles en los que existían muchos “saltos” o muchos “huecos” entre trabajo y trabajo me daban qué pensar. En las entrevistas trababa de averiguar el porqué de esas circunstancias “especiales” y en muchas ocasiones me encontraba con respuestas vagas, incongruencias… que indicaban inestabilidad laboral, falta de rendimiento, etc.
 
Actualmente la tendencia es diametralmente opuesta y los llamados job hoppers (algo así como salta empleos) están destinados a ser protagonistas en los próximos años.
 
Este fenómeno ya no depende únicamente de políticas neoliberales nefastas, tales como las últimas reformas laborales, sino que también es fruto de un cambio de pensamiento de las nuevas generaciones.
 
Frente a la seguridad (hoy en día inexistente) de un trabajo para toda la vida, se busca el crecimiento y enriquecimiento profesional y personal. Los cambios frecuentes de trabajo ya no se deben ver necesariamente relacionados con una falta de compromiso o competencia, sino como un signo de ambición profesional, de búsqueda de nuevos retos, oportunidades de aprendizaje, etc.
 
Y aunque también existe la otra cara de la moneda, aquellos que van cambiando de trabajo sin aparente motivación, valdrá la pena tener en consideración este tipo de perfiles ya que pueden significar una importante incorporación de talento a la organización.
 
El reto para las empresas estará en saber retener este talento con atractivas estrategias de desarrollo del capital humano. Para los job hoppers, el reto será seguir creciendo profesionalmente y saber vender esa cualidad en los procesos de selección en los que participe.
 
Los job hoppers han llegado, ¿para quedarse? el tiempo dirá.
 
Un abrazo.
 
Categorías: Recursos Humanos

Jose Luis Balaguer

Psicólogo, auditor de formación bonificable, master en Dirección y Gestión de RRHH y técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales. Me gusta escribir, las nuevas tecnologías, el deporte y la naturaleza. Actualmente trabajo como técnico de formación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *