Que el actual modelo de Formación Profesional para el Empleo está agotado está claro. Que es necesario un nuevo marco normativo para su desarrollo, también.
 
Hasta ahora todo son rumores e hipótesis. Lo que está claro es que los continuos escándalos protagonizados por los sindicatos y afines parecen haber acelerado el proceso.
 
Ya hubo un primer aviso con la famosa enmienda a los 420€ y ahora parece que la cosa ya no tiene marcha atrás.
 
La materialización de un profundo cambio del sistema parece ser cosa de meses. Un compañero de profesión compartió hace poco un interesante documento en LinkedIn. En él aparece lo que puede ser un preacuerdo para el nuevo modelo de Formación Profesional para el Empleo.
 
A grandes rasgos, el documento trata de mostrar la necesidad de realizar un profundo cambio del sistema encaminados a mejorar la calidad de la formación impartida, la eficiencia de los recursos destinados, la flexibilidad del sistema y la eliminación de las malas praxis.
 
Para ello se establece una serie de propuestas que afectan a:
  • El marco competencial, donde jugará un papel clave la Administración del Estado.
  • La planificación estratégica y plurianual, de forma que los planes de formación se adapten de forma más dinámica a las necesidades reales del tejido productivo. Se pretende reforzar el Sistema Nacional de Cualificaciones Profesionales y Certificados de Profesionalidad.
  • La redefinición del papel de los agentes sociales, con remodelaciones en la Fundación Tripartita, el papel de las Comunidades Autónomas, los sindicatos y las Entidades de Formación. Estas últimas ya no serán meros proveedores de formación, sino corresponsables en la planificación y diseño de las iniciativas de formación.
  • La mejora de la eficiencia y la calidad del sistema.
  • Potenciar las acciones de seguimiento y control y establecer mecanismos para combatir los casos de mala praxis, desarrollando entrevistas más profundas a los formadores, viendo la empleabilidad de los alumnos que realicen este tipo de cursos, estableciendo una serie de requisitos para ser Entidad Organizadora y dando publicidad, por ejemplo, a las entidades de formación que desarrollen malas prácticas dentro del sistema.

 

Todo esto siguen siendo rumores, aunque parece que están más cercanos a lo que va a ser el nuevo Sistemas de Formación Profesional para el Empleo, donde se apuesta más por la calidad y la utilidad de la formación y se trata de minimizar las posibilidades de fraude y malos comportamientos.
 
El documento en sí lo podéis encontrar aquí.
 
Un abrazo.
Categorías: Formación

Jose Luis Balaguer

Psicólogo, auditor de formación bonificable, master en Dirección y Gestión de RRHH y técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales. Me gusta escribir, las nuevas tecnologías, el deporte y la naturaleza. Actualmente trabajo como técnico de formación.

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