El nuevo modelo de formación continua va tomando forma y acelera el paso para poder ver la luz cuanto antes.
 
Hace poco hemos conocido algunas de las novedades que traerá el nuevo sistema. En esta ocasión me quiero centrar en una de ellas: la eliminación de la modalidad a distancia.
 
A primera vista parece un cambio acorde con los nuevos tiempos, pero si hacemos un análisis más profundo vemos que esta eliminación trae consigo unas implicaciones mucho mayores de lo que a primera vista puede parecer.
 
Si bien es cierto que la formación a través de las nuevas tecnologías cada vez ocupa mayores parcelas, no es menos cierto que la eliminación de la modalidad a distancia tradicional rompe, en cierta medida, con la igualdad de oportunidades en el acceso a la formación. Todavía existen sectores de población que no tienen ni conocimientos ni recursos para permitirse desarrollar una formación a través de medios telemáticos.
 
Luego está la parte de las Entidades Organizadoras (que desaparecen para integrarse en un Registro Estatal de Entidades de Formación). Éstas deberán hacer, si no lo han hecho ya, una inversión para adaptarse a la eliminación de la formación a distancia. Por su lado, las editoriales deberán hacer algo parecido. ¿Se ha pensado en ello?
 
Ahora bien, ¿por qué se llega a esta situación?
 
Básicamente la eliminación la justifican por un abuso en el uso de esta modalidad formativa que, en teoría, se presta más al fraude. Con la supresión de la formación a distancia se pretende llevar un control más exhaustivo del proceso formativo.
 
Habrá una formación presencial y una formación online o teleformación, donde el alumno avanzará a lo largo de un itinerario formativo a través de una plataforma de formación que seguramente deberá estar homologada por el Servicio Público de Empleo; no valdrá colgar un documento pdf y una foto en una web, como ya comenté en su día. La plataforma deberá permitir monitorizar el avance del alumno, la interactividad, medirá los tiempos de conexión, etc.
 
Personalmente considero que se deberían haber puesto medios para evitar la eliminación de la formación a distancia en el nuevo modelo de Formación Programada por las Empresas y algunos otros aspectos que van encaminados a penalizar a las entidades de formación. 
 
Aunque no todo es negativo, también se presentan aspectos encaminados a mejorar la calidad de la formación impartida y otros con el claro objetivo de evitar los abusos cometidos hasta ahora. Espero que la nueva normativa venga para beneficiarnos a todos.
 
Un abrazo.
Categorías: Formación

Jose Luis Balaguer

Psicólogo, auditor de formación bonificable, master en Dirección y Gestión de RRHH y técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales. Me gusta escribir, las nuevas tecnologías, el deporte y la naturaleza. Actualmente trabajo como técnico de formación.

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