En psicología, la teoría constructivista es aquella que considera a las personas como constructoras activas de su realidad y experiencias y no como meras receptoras pasivas de experiencias y aprendizajes.

Estas teorías tienen su aplicación en una gran variedad de ámbitos de la psicología: clínica, formación, marketing, etc.

En el ámbito de la formación, la teoría constructivista se materializa en el concepto que acuñó el psicólogo David Ausubel de aprendizaje significativo.

El aprendizaje significativo es aquel que se forma de la unión y ajuste entre los conocimientos y experiencias previas que tiene la persona y la nueva información que recibe.

Aquí el profesor juega un papel esencial. Su desempeño como dinamizador y no como mero expositor de conocimientos posibilitará que el alumno vaya aprendiendo significativamente. Entre otras cosas, el profesor:

  • Debe tener claro qué va a enseñar.
  • Debe identificar los conocimientos previos que se han de tener para aprender de forma significativa lo que se va a enseñar.
  • Debe tratar de identificar lo que ya sabe el alumno.
  • Debe permitir que el alumno tenga un contacto directo con el objeto de conocimiento.
  • Debe enseñar al alumno a llevar a la práctica lo aprendido.

Trasladando estas pinceladas sobre el aprendizaje significativo al ámbito de la formación a distancia (convencional y teleformación), parece claro que el papel del tutor debe, si no lo ha hecho ya, pasar a la historia y dejar paso a la figura del dinamizador.

En la sociedad del conocimiento y la información, la figura del docente debe encaminarse a facilitar la adquisición de un aprendizaje significativo, duradero en el tiempo. Atrás quedó la época donde el docente poseía el conocimiento que trasladaba a sus alumnos a través de exposiciones interminables, dictados, etc.

La información está al alcance de todos (Internet, Redes Sociales, Bibliotecas…), por lo que el docente-tutor ha de reinventarse y transformarse en docente-dinamizador. Ya no basta con una llamada o con una recomendación bibliográfica, sino que se deben proponer temas de debate que ayuden a desarrollar los conceptos que se deben adquirir durante el periodo formativo, búsquedas que supongan retos motivadores para los alumnos, casos prácticos aplicados a su realidad, etc.

Un paso más en esta transformación puede darse tras la futura reforma del marco normativo que regula la Formación Profesional para el Empleo, concretamente con la desaparición de la modalidad formativa a distancia tradicional en el marco de la nueva Formación Programada por las Empresas (actual formación de demanda), tal y como ya sucedió en su día en la Formación de Oferta.

Un abrazo.

Categorías: Formación

Jose Luis Balaguer

Psicólogo, auditor de formación bonificable, master en Dirección y Gestión de RRHH y técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales. Me gusta escribir, las nuevas tecnologías, el deporte y la naturaleza. Actualmente trabajo como técnico de formación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *