Recientemente leí un post de los compañeros de OjúLearning donde hablaban de BlockChain, una tecnología innovadora que supone un paso adelante en el proceso de identificación en internet.

Hasta ahora, cuando realizamos una transacción dineraria o algún trámite con la Administración, necesitamos que un tercero acredite nuestra identidad. Todos conocemos el certificado digital, el DNIe o servicios como Paypal, Lleida.net, etc.

Sin entrar al detalle, se puede decir que blockchain es una base de datos en la que todos los que participan en la red guardan una copia y que nos permite, por ejemplo, acreditar en la red que nosotros somos quienes decimos ser. De esta forma se eliminan intermediarios y el proceso se simplifica.

Partiendo de aquí y de la reflexión que se hacía en el post sobre la posible conexión entre blockchain y e-learning, me vino a la mente un problema que, como bien se decía allí, a día de hoy no está resuelto: no se puede acreditar que la persona que ha realizado una formación online es quien dice ser.

Cuando se eliminó la posibilidad de bonificar formación en modalidad a distancia (Ley 30/2015) mucha gente se echó las manos a la cabeza. Pasado el tiempo se ha comprobado que el terror inicial no estaba del todo justificado, si dejamos de lado la inseguridad que a día de hoy sigue produciendo la falta de regulación en aspectos como requisitos de las plataformas, de los seguimientos a realizar, etc.

Este cambio respondía a dos objetivos: adaptación a las nuevas teconologías aplicadas a la formación y disminuir la pillería de los alumnos a través de un mayor control.

Si bien es cierto que las plataformas LMS dejan una trazabilidad detallada de la actividad de los participantes durante el periodo formativo, que los formadores y dinamizadores mantienen, o deberían mantener, un contacto significativo con ellos, etc. el sistema sigue teniendo puntos débiles.

La imposibilidad de acreditar que quien está al otro lado del teléfono o de la pantalla es quien dice ser es un hándicap que únicamente se controla, en cierta medida, a través de las puntuales labores de seguimiento y control de la Administración. Esto puede llegar a ser un lastre en el sistema y una grieta por la que se escapen algunos de los objetivos generales planteados en la Ley 30/2015.

Considero que siempre habrá quien dedique más tiempo a pensar en formas de burlas los controles que a aprovechar y mejorar sus aptitudes y actitudes. De todas formas, siempre se pueden tomar algunas medidas para reducir la incidencia de estos hechos. Algunas pueden resultar más engorrosas o difíciles de aplicar que otras, pero nada imposible:

  • Acceso a las plataformas LMS a través de certificado digital o DNIe.
  • Programas las pruebas de evaluación a unas fechas y horas concretas, teniendo que acceder a las mismas por medio de certificado digital o DNIe..
  • Acceso a los exámenes programados tras verificación de identidad a través de videollamada.
  • Aceptar en el momento de iniciar el curso una serie de cláusulas donde se exima a la entidad formadora de responsabilidades si se llega a demostrar que la persona que dice ser no es realmente.

La acreditación de la identidad en el sector de la formación online es un tema que no está en portada, aunque se le debería dar mayor importancia. Pienso que sería positivo para todos y sería un paso más para mejorar la calidad del sistema.

Abrazos.

Categorías: Formación

Jose Luis Balaguer

Psicólogo, auditor de formación bonificable, master en Dirección y Gestión de RRHH y técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales. Me gusta escribir, las nuevas tecnologías, el deporte y la naturaleza. Actualmente trabajo como técnico de formación.

1 comentario

Jako · 1 marzo, 2018 a las 14:41

Encuentro interesante tu planteamiento. Es una realidad que la verificación de la identidad del alumno es un problema evidente en la formación bonificada. Aunque con la eliminación de la formación bonificada a distancia y el cambio (obligado o no) de muchas empresas a la formación online ha dado una mayor seriedad al seguimiento y registro de la realización de la formación dentro de la convocatoria asignada y de manera repartida, conformando un mejor aprovechamiento del contenido estudiado; la identificación del alumno aunque sigue siendo difícil de asegurar, nos ha planteado nuevas posibilidades de verificación que con la formación a distancia no disponíamos. Encuentro pero, que los planteamientos propuestos para mejorar una verificación más exacta de que quien realice el curso, chocan con otra realidad fehaciente en el entorno online, que es la dificultad de acceso y dominio de algunos alumnos a las TICs.
Apoyo tu preocupación por un problema real que se tiende a tener poco en cuenta y que nos debería preocupar a todos, como muy bien indicas, hay gente que dedica más tiempo en buscar la manera de saltarse las normas que dedicando tiempo para un estudio correcto.

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